Larnaka, playas donde los dioses nacen... y vacacionan
Situada en las costas de Chipre en las que, según la tradición mitológica, nació Afrodita, la diosa griega de la belleza, Larnaka no podía hacer menos honor a esta leyenda: la belleza vive en Larnaka, tanto en su pintoresca población como en sus costas azules que se asoman al Mediterráneo. Además de visitar sus bellísimas playas uno no puede perderse un recorrido por sus doradas iglesias bizantinas o por las callejuelas donde están los singulares "Kamares" o edificios construidos al estilo romano.
Ciudad y mar en un abrazo
En Larnaka, la ciudad se abraza con el mar. Poseedora de una de las poblaciones tradicionales más bellas de Chipre, Larnaka tiene edificios antiguos, zonas arqueológicas como la de Kition; además, tiene cinco museos. Hay cines, tabernas típicas, buenos restaurantes y concurridas cafeterías. Los hoteles abundan también y ofrecen hospedaje de buena clase. Tiene un aeropuerto internacional y un eficiente sistema de transporte, aunque casi todo está cerca y se puede llegara a pie a los puntos de interés más atractivos. Larnaka está muy cerca de la capital de Chipre: Nicosia y de otras playas de la isla. También se puede tomar una excursión a Creta o a Rodas e incluso estar en poco tiempo en la exótica Turquía.
¡Meze y buen apetito!
Comer en Larnaka es una celebración de la vida. La comida más popular es el espectacular meze, comida donde se degustan en pequeñas porciones gran cantidad de platillos y que es toda una invitación a la convivencia y departir con los amigos, compartiendo la mesa y los aperitivos. El énfasis de la cocina chipriota está en los pescados y mariscos, los vaporosos platos de arroz que los acompañan y los vegetales salteados en dorado aceite de oliva, queso fresco, tomates, aceitunas y salsas de nuez se suman a la típica y saludable dieta mediterránea, misma que alcanza grandes alturas en el meze de Larnaka.
Larnaka es un destino turístico apropiado para quien busca mar, playa pero también la oportunidad de caminar por calles encantadoras o disfrutar un buen café en un pequeño local tras visitar un museo o una zona arqueológica. Larnaka tiene todo eso y más.




